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Claves del etiquetaje de bebidas. ¡Descúbrelas!

Desde el 13 de diciembre de 2014, el Reglamento (UE) nº 1169/2011 que regula la información nutricional facilitada al consumidor, incluye la obligatoriedad de informar sobre la información nutricional para la mayoría de los alimentos transformados, entre ellos bebidas. De forma que el consumidor pueda informarse sobre el valor energético, grasas, hidratos de carbono, azúcares, proteínas y sal que contienen los alimentos y bebidas que le ofrecen en el lineal del supermercado.

Información nutricional obligatoria

Como hemos comentado anteriormente, la información nutricional obligatoria de las etiquetas de bebida hace referencia a:

– Valor energético expresado en kilojulios y kilocalorías
– Grasas
– Hidratos de carbono
– Azúcares
– Proteínas
– Sal

Aunque se podría informar de absolutamente todos los valores nutricionales que contiene una bebida determinada, la etiqueta de información nutricional se convertiría en muchos casos en un testamento que nadie leería.

Sin embargo, esta información puede completarse indicando la cantidad de los diferentes tipos de grasas (monoinsaturadas, que contiene por ejemplo el aceite y poliinsaturadas, correspondientes a omega 3 y omega 6, normalmente sólo presente en alimentos muy concretos como el salmón, las sardinas o el atún), almidón, fibra, vitaminas y minerales.

Cómo expresar la información nutricional

En función del nutriente del que estemos hablando, las cantidades se expresarán en una medida u otra. De esta forma, el valor energético se expresará en dos medidas. En primer lugar en kilojulios y en segundo lugar en kilocalorías. Los nutrientes sin embargo se expresarán en gramos o mililitros.

En lo que a vitaminas y minerales se refiere, se podrán indicar siempre que estemos hablando de cantidades significativas. Y ¿qué medidas se consideran significativas como para poder incluirlas en las etiquetas de bebidas? te estarás preguntando. En el caso de las bebidas se trata del 7,5% de los valores de referencia de nutrientes establecidos para adultos suministrados por cada 100 mililitros.

Cómo exponer la información nutricional

La información nutricional de las etiquetas de bebida, igual que en el caso de productos de alimentación, se debe presentar unificada en una tabla que se pueda leer claramente. El orden de los nutrientes debe ser el siguiente:

  • Valor energético
  • Grasas
  • Hidratos de carbono
  • Azúcares
  • Proteínas
  • Sal

Cuando el espacio disponible en la etiqueta no permita presentar la información en una tabla, se podrá exponer como enumeración, separando cada componente y su correspondiente cantidad entre paréntesis y con comas para que no pueda generar confusión. Y en el caso de que un componente esté presente en cantidades muy pequeñas, se podrá indicar su presencia sin especificar la cantidad exacta añadiendo la expresión “contiene cantidades insignificantes de….” al lado de la tabla de información nutricional.

Bebidas exentas de información nutricional

Las bebidas que estén compuestas por un solo ingrediente, como es el caso del agua o el té, así como las bebidas alcohólicas con más de 1,2 grados están exentas de esta obligación informativa según el Reglamento 1169/2011. Pero ¿por qué? Llama la atención que, precisamente las bebidas alcohólicas que están compuestas de varios ingredientes, contienen una cantidad considerable de kilocalorías y pueden resultar nocivas para la salud, no tengan obligación de incluir esta información. De hecho, solo la cerveza sin alcohol debe cumplir este requisito.

El reglamento europeo permite que cada país desarrolle sus normas en cuanto a la información nutricional de alimentos y bebidas. Por eso, a diferencia de España, en algunos países como Alemania, Croacia, Hungría o Rumanía se exige esta información como obligatoria también en el caso de bebidas alcohólicas con más de 1,2 grados.

Información obligatoria de las bebidas alcohólicas de más de 1,2 grados

Actualmente, la etiqueta de las bebidas alcohólicas de más de 1,2 grados debe mostrar:

  1. La denominación de la bebida.
  2. Los ingredientes que puedan producir alergias o reacciones adversas. Como no indica la lista de ingredientes, puedes encontrar los alérgenos porque pone “Contiene + nombre alérgeno”.
  3. La cantidad neta.
  4. La fecha de caducidad: no se exige a los vinos ni a las bebidas de más de 10°.
  5. El nombre o razón social del fabricante.
  6. Grado alcohólico.

La etiqueta de información nutricional puede ayudar al consumidor a tomar decisiones sobre las bebidas que consume para poder valorar conscientemente el efecto que puede tener ese consumo en su salud. Y aunque esta información no evita que ciertas bebidas puedan contener ingredientes poco saludables, sirve para ayudarnos a tomar decisiones conscientes en un ejercicio de libertad de consumo necesario. Un ejercicio de libertad que en Rieusset defendemos, para que el consumidor pueda tomar decisiones conscientes sobre las bebidas que adquiere en el lineal del supermercado y/o grandes superficies.

Laura Arin
rieusset@vanessaestorach.com