; ; ; ; ; ; ; El Cambio | Rieusset, Fabricante de etiquetas

El Cambio

Después de un tercio de mi vida en una misma compañía, hace unas semanas empecé a trabajar en Rieusset. Decidí que era el momento del cambio aunque me inundaron una serie de dudas …

¿Seré bien acogido en la nueva empresa?

¿Conseguiré adaptarme?

¿Estaré a la altura de lo que se me exigirá?

¿Mejoraré como profesional?

… y un montón de miedos

Realmente el cambio, y no sólo a nivel profesional, produce inseguridad y miedo.

Pero a mí me ha hecho reflexionar

¿Tendríamos que tener menos miedo al cambio?

¿Dejaremos de ser nosotros mismos por el cambio?

 

“La gente no puede descubrir nuevas tierras hasta que tenga el valor de perder de vista la orilla” André Gide

Lo primero que me vino a la mente al plantearme el cambio fue miedo y negación “¿Por qué yo?, ¿Qué hago? ¿Por qué ahora? Con lo bien que estoy”. Es un problema de actitud ¿no estáis de acuerdo?

He visto que mis nuevos compañeros ya han escrito sobre la actitud. Os recomiendo que también lo leáis. ¡Os gustará!

Pero esta actitud delante del cambio nos la deberíamos replantear.

Quizás este cambio sea para mejor. Yo seguiré siendo yo, aunque mis circunstancias y entorno hayan cambiado y quizás el cambio sea bueno para mí.”

La comodidad ante lo conocido nos hace ser reticentes a lo nuevo y si tuviéramos mayor capacidad de cambio, probablemente, alcanzaríamos más fácilmente nuestros objetivos. Sin cambio no hay evolución. No habría vida.

Muchas empresas invierten dinero en proyectar cambios de toda índole: cambios de personal, de maquinaria, de filosofía y muchos otros y estos cambios suponen esfuerzos no sólo económicos sino también humanos. ¿No deberíamos las personas aceptar estos cambios y tratar de adaptarnos a los mismos?

  Pienso que los cambios hay que afrontarlos.

 

Tanto en lo profesional como en lo personal, debemos tener claro cuál es el objetivo, y afrontar el mismo con decisión y determinación. Sólo así dominaremos el miedo mientras realizamos el camino.

 

Perdemos familiares, cambiamos de amigos, nos casamos, tenemos hijos, nos separamos, enfermamos, perdemos el trabajo, envejecemos, etc. En definitiva, el cambio aunque no lo busquemos siempre nos encuentra. Por tanto, nos vemos obligados a cambiar.

 

Pero ¿cómo afrontamos los cambios? Yo he decidido hacerlo poco a poco (sin prisa pero sin pausa) y, de esta manera, ir implementando acciones que me conduzcan a alcanzar el objetivo.

No podemos pasar de una vida sedentaria a realizar una maratón de hoy para mañana. Hay que ir preparándose para hacerla, día tras día, entrenamiento tras entrenamiento. De nada sirve precipitarse en el cambio, aunque sí hay que afrontarlos con determinación, teniendo curiosidad y, incluso pienso que es interesante, manteniendo la incertidumbre frente a él.

Esto es lo que pienso permite conseguir el objetivo.

Colón nunca hubiera descubierto América sino hubiese sido determinante en su proyecto y, hoy, nadie se acordaría de él si no lo hubiese intentado una y otra vez.

Pero claro, puedo fracasar ¿Y? Si fracasas, bien es por no haberlo intentado lo suficiente o bien porque la estrategia para conseguirlo no fue la más acertada.

El cambio es constante, adaptativo. Solo los que cambian consiguen sus metas.

 

“El mayor error que una persona puede cometer es tener miedo de cometer un error” Elbert Hubbard

 

“Incluso la gente que afirma que no podemos hacer nada para cambiar nuestro destino, mira antes de cruzar la calle” Stephen Hawking

 

Así pues yo estoy en ello. Acepté mi cambio y ahora trabajo para que yo lo domine a él y no al revés, sin mirar atrás…

Y tú, ¿te apuntas al cambio?