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3 materiales de packaging biodegradable para productos sostenibles

¿Quién dijo que el packaging y el respeto al medio ambiente están reñidos? Desde que se empezaron a diseñar los primeros envases biodegradables con el boom de los productos sostenibles, la problemática que suponen los envases de plástico, papel, cartón, vidrio y otro tipo de materiales, ya no es tan acuciante. Sin embargo, los envases tradicionales siguen reinando los lineales de supermercados e hipermercados de todo el mundo. Y es que la sostenibilidad sale cara al consumidor, ya que el diseño y producción de envases biodegradables encarecen los productos, convirtiéndolos en productos enfocados a targets muy específicos. Productos de esos de los que huye el gran consumo de masas.

Los que nos dedicamos a la industria de los envases, trabajamos constantemente por mejorar las propiedades de los materiales, buscando ofrecer al mercado soluciones más sostenibles y económicamente viables pero que además, cumplan con la función de contener, proteger y conservar los productos, además de informar al consumidor y facilitar la distribución del producto en cuestión. Un hándicap en el que llevamos años inmersos que se basa en grandes esfuerzos de I+D en materia de biopackaging o ecopackaging (desarrollo de envases eco-friendly, renovables y respetuosos con el medio ambiente).

3 materiales de packaging biodegradable

La conciencia medio ambiental que tiene el consumidor de hoy en día, sumada a la presión que ejercen las nuevas leyes ambientales, hace que la industria invierta más recursos en materiales alternativos y sostenibles. El biopackaging se ha convertido en una alternativa eficiente que desarrolla materiales procedentes de fuentes renovables. Vamos a ver los 3 materiales de packaging biodegradable más usados:

1. Poli (ácido láctico) (PLA)

El poli (ácido láctico) (PLA) es un polímero obtenido a partir de almidón de maíz, mediante la fermentación del ácido láctico. Tras la fermentación el ácido láctico se somete a un proceso de polimerización, para formar el poli (ácido láctico), bioplástico más conocido como PLA. Este material tiene una serie de ventajas muy interesantes:

  • Sus propiedades mecánicas se asimilan a las del PET y PS.
  • Es un material que puede imprimirse sin tratamiento superficial.
  • Presenta una termosoldabilidad a temperaturas inferiores a las de las poliolefinas y una alta transparencia.
  • Es resistente a los productos acuosos y a las grasas.

2. Almidón termoplástico (TPS)

Este material es uno de los más demandados por la industria debido su bajo coste. El almidón esta compuesto por dos isómeros, amilosa y amilopectina, cuya proporción depende de la fuente de origen. Como bioplástico, el almidón termoplástico (TPS) puede ser procesado empleando plastificantes y convertido en plástico.

Actualmente existen diferentes variedades de TPS, que combinan poliésteres con almidones nativos de diversos orígenes, como maíz, patata o guisante y que presentan propiedades diferentes. Esta variación hace que el TPS destaque por la versatilidad de sus propiedades, además de tener unas buenas propiedades de sellabilidad y de imprimibilidad sin tratamiento superficial.

3. Bioplásticos a partir de bacterias

Este tipo de material biodegradable se obtiene a partir de fermentación bacteriana. Las bacterias pueden crecer en cultivo y el plástico se extrae fácilmente. Una de sus principales ventajas es su versatilidad, como consecuencia de sus propiedades térmicas.

Hoy en días los envases biodegradables son una realidad cada vez más extendida. Sin embargo, hay que seguir trabajando en la investigación y desarrollo de nuevos materiales más eficientes y respetuosos con el medio ambiente si cabe. Con el uso de biopolímeros para el desarrollo de nuevos materiales se consigue una reducción de materiales procedentes de fuentes no renovables, lo cual supone beneficios medioambientales y económicos.

Los envases tradicionales protegen al producto, son baratos y parecen durar indefinidamente. Sin embargo, su durabilidad es un problema serio para el medio ambiente. Buscando una solución a este grave y preocupante problema, surge la necesidad de desarrollar plásticos obtenidos a partir de fuentes renovables que se degraden cuando hayan finalizado su función de envase. Sobre todo en aplicaciones de corta vida. Y aunque ya tenemos alternativas, seguimos trabajando para ser capaces de desarrollar envases completamente orgánicos y de bajo coste. Un hándicap verdaderamente complicado que algún día el mercado conseguirá superar, ofreciendo al consumidor una alternativa real de envases 100% orgánicos y respetuosos con el medio ambiente.

Laura Arin
rieusset@vanessaestorach.com