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Lo que cuentan las etiquetas de vino

La etiqueta es el aderezo que más viste a la botella, la que identifica y presenta el vino con un simple golpe de vista. Es la portadora de la marca, de su historia…y por ello nos encanta descubrir sus orígenes; unos que empezaron hace ya muchos años…

Etiquetas de vino: el origen

El inicio del etiquetado del vino se remonta al siglo XVIII donde los Egipcios etiquetaban sus vinos detallando la vendimia, la zona de producción y la persona que lo producía; el enólogo. Los primeros, se elaboraron en los Monasterios debido a la necesidad del vino en los sacramentos cristianos, y la primera etiqueta escrita a mano se atribuye al monje Pierre Perignon. Una etiqueta cuyo material era el pergamino y se colocaba en el cuello de la botella con un trozo de cuerda.

En un primer momento, solo se tenía en cuenta la información para la elaboración de la etiqueta. Y no fue hasta el siglo XX, cuando se empezó a considerar la estética de las etiquetas, gracias a las técnicas que ofrecía la imprenta. 

Con el paso del tiempo, las etiquetas de muchos sectores han evolucionado tanto en materiales como en su creatividad, pero las etiquetas de vino sufren un inmovilismo a los cambios. 

De hecho, algunas marcas no han cambiado su material y/o diseño en años. Un gran ejemplo es Marqués de Cáceres. Su diseño fue esbozado hace 50 años por unos creativos neoyorkinos y hasta el día de hoy apenas ha cambiado. ¿El motivo? Sus propietarios buscan reforzar una imagen de marca sostenida con una eficaz política de marketing y una estrategia de comunicación discreta basada en su prestigio de la calidad del producto.

Qué nos cuentan las etiquetas de vino

¿Si un producto no llevase etiqueta confiarías en él? La etiqueta nos da la seguridad de saber lo que estamos comprando. 

Las etiquetas de vino dan mucha información sobre el producto y facilitan la elección al consumidor. En ellas es de carácter obligatorio que aparezca la siguiente información detallada: la categoría del producto (vino, vino espumoso, vino de aguja, etc.), la procedencia, el grado alcohólico (expresado en porcentaje), el embotellador, el volumen (capacidad de la botella), el número de lote y, si hubiese, la presencia de alérgenos

Además, muchos vinos añaden otra información considerada no obligatoria, como: el año de cosecha, las variedades de uva, los métodos de producción, etc., y en algunos casos incluyen una contra-etiqueta para explicar la historia de la bodega, proponer maridajes e incluir el logotipo de la denominación de origen. Cuánta más información, mejor. Así, el consumidor se siente más informado y puede elegir con mayor certeza su vino. 

Pero la información no lo es todo. ¿Cómo elegiría un consumidor un vino si la etiqueta sólo contuviera la información de la vendimia, la zona de producción y el enólogo? Estamos de acuerdo en que la elección sería mucho más difícil y aburrida. Seguramente conllevaría muchos fracasos. Es por eso que, el diseño y la posibilidad de hacer etiquetas más atractivas ha inundado las estanterías de los supermercados, bares y restaurantes, hasta el punto de sobre-saturar y dificultar la elección. 

Con tantos elementos en juego, el consumidor muchas veces basa su elección por un ‘nombre pegadizo’, por unos colores llamativos o por los símbolos de prestigio que aparecen en el packaging. Pero, ¿es esa elección consciente? A veces, algo nos impulsa a tomar la decisión de compra y no sabemos el motivo, ya que nuestra percepción inconsciente tiene un gran peso en la decisión final de adquisición de un determinado producto. 

La relación entre un vino y el consumidor empieza en una etiqueta

La etiqueta es la identidad y la garantía del vino, ya que la convierte en la única información que dispone el consumidor y por consecuencia en el arma comercial. 

Pero no todos los consumidores buscan lo mismo delante de una etiqueta. El consumidor aficionado buscará en el producto todo aquello que le permita degustar un buen vino. Sin embargo, el consumidor ocasional buscará elementos de referencia, términos, logos o imágenes familiares que le den una sensación de compra de calidad. Por todo esto, las bodegas intentan distinguir su imagen y presentación del resto, siendo originales tanto en el diseño como en la concepción, ya que cuánto mejor vestida esté la botella mejor lucirá su personalidad

Según un estudio de Nielsen,un vino se juega su relevancia y atractivo ante el cliente en el mercado de gran consumo en apenas siete segundos”. Y es que más de la mitad de decisiones de compra se toman frente al lineal, en el momento justo de la compra. Es por eso que es de vital importancia que las marcas identifiquen los valores que construyen su identidad y los destaquen frente al resto en el envase y/o la etiqueta. 

Otro dato importante del estudio de Nielsen es que dos de cada tres usuarios de todo el mundo afirma prestar más atención a las etiquetas que hace dos años. Aunque también nos informa de la problemática que tienen casi la mitad de los consumidores (45%) a la hora de entender lo que leen en la etiqueta. Por ello, todavía es de mayor importancia crear un buen diseño,  ya que como dice el dicho: La primera botella la vende el diseñador, la segunda, el enólogo”. 

La última tendencia de las etiquetas; la provocación

Con todo lo anteriormente comentado, el mercado actual está lleno de buenos ejemplos de etiquetas para vinos que basan su promoción en la provocación y el impacto visual. 

A continuación presentamos 4 ejemplos, ¿con cuál te quedas?

  • Hold and Hollo: con unos colores y un material que se alejan de las etiquetas clásicas, la marca Hold and Hollo ganó con este diseño el concurso de la bodega Moon Valley Wines.
  • Just F* Good Wine: el mensaje provocativo y su tipografía representa una mentalidad punk muy poco convencional.
  • Meteor Merlot: este diseño de Work Labs imita un cielo nocturno lleno de estrellas. La forma, la posición y el tamaño de las estrellas varían haciendo que las estrellas fluyan por todo el espacio y que cada botella sea única.
  • 7 Pecados: esta serie de etiquetas permite vestir a los 7 pecados capitales: Ira, avaricia, lujuria, envidia, soberbia, gula y pereza. Con estos diseños, es difícil no caer en la tentación.

Fuente: hold and hollo             Fuente: Just F*GOOD WINE 

 Fuente: 7 PECADOS                            Fuente: METEOR MERLOT

                                                                            

Qué hace Rieusset al respecto 

En Rieusset somos expertos en la fabricación de etiquetas para alimentos, etiquetas para bebidas (especialmente cervezas, aguas y refrescos) y etiquetas para el sector de la higiene, tabaco y farmacia. 

En nuestros 150 años de experiencia, sabemos de la importancia que tiene la investigación, la innovación y la productividad empresarial para desarrollar nuevas soluciones que se anticipen y/o adapten a las tendencias del mercado.  

Por este motivo conocemos la oportunidad que tienen elaboradores, bodegas y diseñadores de etiquetas de vino… para innovar y diferenciarse de sus competidores en un sector tan especialmente tradicional como éste. Además el vino está relacionado con actividades sociales que facilitan el consumo entre los más jóvenes. Un público que, sin duda, está más predispuesto a propuestas más arriesgadas y novedosas que abren un camino de creatividad ilimitado para las agencias.

Desde Rieusset ponemos a disposición de esta industria nuestra experiencia y recursos para impulsar a este sector hacia el cambio y la modernización. ¿Cómo? Mediante las tecnologías emergentes como el linerless, los sleeves o la personalización de las etiquetas, con la impresión digital. 

¿Necesitas una etiqueta para tu vino? ¿Te gustaría lanzarte al cambio?

Contáctanos para diseñar tu mejor carta de presentación. 

 

Rieusset
rieusset@gerosagroup.com