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¿Y si retornamos los envases en lugar de tirarlos?

En la búsqueda de soluciones a los problemas que genera el plástico hay una en particular que, desde hace años, ya se está llevando a cabo en algunos países y cuya implantación más extensa permitiría aumentar la tasa de reciclabilidad: el retorno de los envases de bebida.

El plástico ¿un problema o una oportunidad?

En poco más de 60 años hemos pasado de consumir unos 2 millones de toneladas a más de 350 y, aunque hemos de considerar al plástico como una gran solución, la gestión del residuo que genera no ha sido abordada con el nivel de respuesta que ahora necesitamos para evitar contaminar el planeta. 

Por ello, hemos de dejar de ver el tema de los residuos plásticos como un problema que parece que no se pueda resolver sino como un reto, una oportunidad que nos puede aportar tantas ventajas no sólo medioambientales sino también económicas y sociales.

– Sociales porque la gestión del reciclaje nos puede traer –de hecho traerá- nuevas empresas y, con ello, nuevos puestos de trabajo que ayuden a reducir el nivel de paro actual.

– Económicas porque podemos fabricar nuevos materiales a partir de estos residuos reduciendo no solo el uso de material virgen sino su importación de terceros países. 

– Medioambientales porque no consumiremos tantos recursos naturales como consumimos ahora y porque, en términos de huella de carbono, la fabricación de plástico reciclado supone la mitad que la fabricación de plástico virgen. 

El retorno de los envases de bebida, un negocio del siglo pasado y un negocio de este siglo

No hace tantos años todos los envases se retornaban en la tienda donde los habíamos comprado. En la compra de la bebida se pagaba algo más por el envase y su importe se recuperaba en la devolución. 

Es cierto que en esa época el plástico no se utilizaba y todos los envases eran de vidrio cuyo valor, evidentemente, es mayor. Ahora, la motivación de volver a esta idea está en la reducción del consumo de recursos naturales y en evitar la contaminación.

En países donde se están retornando los envases, las tasas de reciclaje son mucho más elevadas que en los países donde no se hace. Solo por poner un ejemplo en Alemania, donde hace años que utilizan el sistema de depósito, devolución y retorno de envases (SDDR) hay una tasa de reciclabilidad superior al 98% donde en España apenas llega al 70%.

Y ¿Cómo funciona?

Para recoger los envases se han de disponer unas máquinas preparadas para recoger los envases de las bebidas. Estas máquinas tienen unas aberturas donde depositar los envases que, una vez identificados, entregan al usuario un ticket que puede canjear por dinero en la caja de los supermercados.

¿Cómo reconoce el envase?

Los envases que se pueden depositar en estas máquinas llevan un código que permite identificarlos y, con ello, emitir el ticket.

Este código es el que se conoce como código DPG que son las siglas de Deutsche Pfandsystem GmbH, el organismo que lo creó en el 2005.

Certificación DPG

Como estamos hablando de dinero, este código no lo puede imprimir cualquiera que no esté acreditado por la empresa antes mencionada.

Rieusset está certificado desde hace casi 10 años para imprimir estos códigos y contribuye con ello a que sus clientes puedan participar en aumentar las tasas de recogida de envases de los países que utilizan este sistema y reducir el número de envases que se tiran al suelo.

Puedes ver el post que publicamos ya hace un tiempo donde explicábamos con mayor detalle el funcionamiento de este tipo de códigos: El sistema de retorno de envases y el código DPG.

¿Qué hacemos ahora?

Evidentemente, no vamos a empezar a imprimir etiquetas con este código sino se puede utilizar pero sí que podemos empezar a trabajar para ver como implantamos –de hecho, copiamos- este sistema que ya funciona en otros países y que tan buenos resultados aporta.

Si realmente creemos en una economía circular del plástico basada en el reciclaje y la reutilización debemos trabajar para que ello sea una realidad.

Hay empresas que ya lo están haciendo o, al menos, participando en un sistema similar. Vichy Catalán (enlace sólo en castellano), se encarga por su cuenta de recoger los envases en casa de sus clientes de forma que reutiliza los envases sin pasar por intermediarios. Ello lo hace porque no existe una red que funcione independientemente pero si existiera no sólo lo harían empresas que apuestan por la reciclabilidad y tienen los recursos sino que estaría al alcance de todo el mundo.

¿Aceptamos el reto?

Jordi Lopez
jordi.lopez@gerosagroup.com

General Manager